ORGANIZACIÓN DEL TIEMPO EN EL AULA
La
Orden de 5 de agosto de 2008 en su apartado del tiempo en educación infantil
nos dice:
“EL
tiempo ha de organizarse, por tanto, de manera flexible y natural generando un
ritmo sosegado donde no se atosigue a los niños y niñas exigiéndoles una pronta
realización de las actividades o adquisición de destrezas, sino más bien
ofreciendo momentos y situaciones donde se cuente con el tiempo necesario para
poder jugar, reír, conocer, explorar y aprender junto con la persona adulta y
otros compañeros o compañeras.”
En el aula que nos ocupa, el tiempo
no marca el ritmo de la clase, los niños y niñas son los que ponen fin a las
actividades siempre con la profesora como guía.
El comienzo del día se realiza con
la asamblea, la cual no tiene un tiempo definido puesto que en ella se debate y
surgen numerosas ideas aprovechables para el aprendizaje. También se organiza
el día partiendo del interés del alumnado y de la profesora, manteniendo un
equilibrio y proporcionando un ambiente de estabilidad y seguridad.
Después de la asamblea se practica
la lecto-escritura de forma significativa utilizando la fecha del día y los
nombres del alumnado para practicar conciencia fonológica. Se aprovecha
cualquier situación para producir aprendizaje de lecto-escritura como puede ser
el cumpleaños de un alumno o alumna, al cual se le realiza una felicitación
acompañada de un dibujo. Este momento también se aprovecha para escribir el
nombre de los alumnos o alumnas que hayan faltado.
Después
de practicar la lecto-escritura, se realiza una actividad cambiante según el
día. Al comienzo y final de la semana esta actividad será la de cuidar de los
animales y plantas que se encuentran en clase, utilizando esta tarea para
ampliar conocimientos partiendo del interés y motivación del alumnado. El resto
de la semana se aprovecha cualquier situación de aprendizaje que pueda surgir o
se trabaja en el libro o fichas de infantil.
A
continuación, se dedica un tiempo a la higiene y alimentación del alumnado
antes de salir al patio para su tiempo libre de recreo.
A
la vuelta, se hace relajación trabajando objetivos generales del curriculum
expresados en el artículo 4 del Decreto 428/2008, de 29 de julio; construir la
propia identidad del niño o niña, tomando conciencia de sus emociones y
sentimientos.
Después
de la relajación se realizan actividades cambiantes, como puede ser la
resolución de conflictos, actividades relacionadas con el proyecto que se
estudia, tiempo libre dedicado a los rincones de clase o al huerto de la clase.
Para
finalizar la jornada, haremos una actividad donde los niños explican lo mejor y
lo peor del día, por último, esperamos a la familia escuchando un cuento que la
profesora lee en voz alta.
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